Recortable PEGASO CANGREJO
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Descripción
PEGASO Z102
BERLINETA ENASA ESPECIAL
“CANGREJO (CRANC)”
En 1946 en España apenas había camiones, y tampoco empresas que los fabricaran. Ese fue el origen de la Empresa Nacional de Autocamiones (ENASA), y para dirigirla se fichó al ingeniero español Wilfredo P. Ricart, famoso por haber diseñado coches de carreras.
Se eligió como marca “PEGASO” y mientras se organizaba la gran fábrica, Ricart decidió poner a prueba a los ingenieros de ENASA desarrollando un coche deportivo de altas prestaciones. Así nació el Pegaso Z-102.Este nuevo coche gustó tanto y era tan impresionante que decidieron fabricar una pequeña serie. Eran muy caros, pero también muy rápidos y potentes.
Para vestir los 84 Pegaso Z-102 se encargó a los mejores diseñadores que hicieran las carrocerías. Unas pocas se fabricaron en la propia Pegaso, con un diseño de Medardo Biolino y Pietro Castagnero, y recibieron el nombre de Berlineta ENASA. Otras fueron construidas por Touring, Saoutchik o Serra. También se hicieron versiones de carreras, e incluso un
coche de récord. El piloto Celso Fernández, con un Pegaso, batió ocho récord mundiales de velocidad y aceleración.
Uno de los carrozados en Pegaso y diseñado para la competición fue el número 0107, construido en 1952 como vehículo de pruebas. Para hacerlo más ligero se le dotó de una carrocería en aluminio con los pasos de rueda recortados para facilitar la refrigeración de los frenos. Este Pegaso Z-102 adquirió así una apariencia muy peculiar, por lo que los propios trabajadores de Pegaso en Barcelona acabaron por llamarlo “Cranc” (Cangrejo). Este “cangrejo” se usó para demostraciones, y sirvió para hacer anuncios. Estaba propulsado por un motor V8 de 2500 cc con doble árbol de levas en culata y ofrecía 175 CV a 6.500 rpm. Aceleraba de 0 a 100 en 7 segundos y su velocidad máxima era de unos 210 km/h. El “Cangrejo” participó en algunas competiciones: en 1953 el piloto Celso Fernández lo condujo en la Subida a la Rabassada, donde quedó segundo, por detrás de otro Pegaso, el Spyder pilotado por Joaquín Palacio, superando ambos a Maseratis, Jaguars y otros coches prestigiosos de la época.
Por desgracia, sufrió un incendio en diciembre de 1953, y la carrocería quedó irrecuperable. En vez de hacer otra igual, le pusieron una nueva.






